Objetos conectados a la oficina: ¿buena idea o falso progreso?

Objetos conectados a la oficina: ¿buena idea o falso progreso?

Actualmente, los espacios de trabajo configuran muchos objetos conectados al servicio de las empresas y los empleados. Los robots son cada vez más importantes en la oficina. En estas condiciones, ¿cómo conciliar el progreso técnico, la seguridad de los datos y el bienestar en el trabajo?.

En esta oportunidad Peter Foyo comparte la reflexión de Natalia Turkiewicz, directora comercial de WiredScore. En días pasados, Natalia hizo un importante análisis sobre la propuesta de bienestar de los objetos conectados en los ambientes de oficina, publicado en el portal maddyness.com.

 

La tecnología al servicio de un mejor ambiente en el trabajo

En el último Consumer Electronics Show celebrado en las Vegas a principios de 2018, hubo una gran cantidad de desarrolladores que demostraron gran imaginación en términos de objetos conectados, tanto en ambientes hogareños como en ambientes de oficina. A veces, objetos inútiles o superfluos, inusuales y otros robots de todo tipo no dejaron de atraer la atención y producir mucho de qué hablar. Lámparas inteligentes, cojines conectados… algunas herramientas diseñadas para mejorar la vida de la oficina plantean la cuestión de su utilidad en el espacio abierto.

En los puestos de trabajo, lugares “sagrados” donde se comparten espacios con los colegas, o incluso con extraños como es el caso de un coworking, estos aparatos podrían encontrar un verdadero propósito: permitir volver a conectar a las personas consigo mismas, en situaciones donde son crecientes las dificultades de concentración.

Un ejemplo de lo anterior son las startups que ofrecen diversos objetos destinados a reducir el ruido ambiental, como los auriculares con cancelación de ruido equipados con una tecnología selectiva de eliminación de ondas o auriculares que se basan en la transmisión de una frecuencia de sonido que produce efectos similares. Esta tecnología inteligente ayuda a promover la concentración a pesar del ruido en el entorno de trabajo. Una innovación inteligente que ilustra la contribución significativa de la tecnología para mejorar las condiciones laborales.

 

El Robot: ¿Amigo o enemigo?

Ahora esencial, la inteligencia artificial también está haciendo una entrada en las oficinas con el surgimiento de robots convertidos en asistentes personales: el mercado de asistentes personales virtuales debería alcanzar los 3,52 mil millones de dólares para el año 2021, y actualmente el 80 por ciento de las empresas ya cuentan con tecnología con alguna forma de inteligencia artificial. Cuando la realidad se pone al día con la ficción, entonces se logra contar con un robot capaz de gestionar el programa de reuniones o incluso de dar la bienvenida a los visitantes, como los androides Nao y Pepper de SoftBanks Robotics. Un fenómeno que fascina pero también preocupa, al plantear el temor del reemplazo de humanos por máquinas.

Según un estudio publicado por France Stratégie en 2016, menos de un trabajo de seis podría ser ocupado por un robot. Si la relación puede parecer alta, en última instancia hay poco riesgo de que esto suceda, ya que según el mismo estudio “cada vez más los puestos de trabajo parecen ser menos automatizables en Francia debido a las interacciones sociales y la adaptabilidad que ellos requieren”. Cifras bastante tranquilizadoras cuando se sabe que los franceses son particularmente resistentes a la llegada de los robots al mundo profesional.

Al no reemplazarlos, la inteligencia artificial tiene como objetivo ayudar a los humanos en sus misiones al hacerse cargo de las tareas administrativas y repetitivas de la vida cotidiana, lo que ahorraría un tiempo y energía considerables. Liberados de estas tediosas limitaciones, las personas podrán dedicar más tiempo a actividades más creativas y satisfactorias. Este uso controlado de la inteligencia artificial, que siempre estaría al servicio de los humanos, sería sinónimo de progreso y reducción del estrés, un problema importante en la actualidad.

 

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Desarrollados para mejorar el medio ambiente

Los objetos conectados también sirven a la causa del desarrollo sostenible, con herramientas que contribuyen a la lucha contra el desperdicio de energía. En línea con el hogar inteligente, la oficina inteligente está desarrollando soluciones innovadoras para la recopilación de datos.

En la era de la instantaneidad, las startups han diseñado soluciones capaces, como el controvertido medidor Linky de EDF, de informar inmediatamente a las empresas sobre su consumo de energía. Conectados a una plataforma centralizada, los sensores dispersos en las oficinas pueden recopilar información sobre el uso de calefacción, electricidad e incluso el movimiento de los empleados.

Estos datos optimizan el consumo de energía para estar más cerca de las necesidades de la empresa. También permiten a los empleados informar un problema o falla de inmediato. Respetuoso con el medio ambiente, este avance plantea el problema de la gestión de datos que también se puede utilizar con fines de supervisión. Cuestiones que serán centrales en el diseño y uso de los objetos conectados, en mayo de 2018, cuando se aplique formalmente el Reglamento Europeo de Protección de Datos (GDPR por su sigla en inglés).

¿Las oficinas deben tender hacia la integración?. El eterno arbitraje entre el progreso y la ética no perdona a los objetos conectados: pueden ser tanto beneficiosos como dañinos a la luz de los riesgos de seguridad y la desintegración del vínculo social que conllevan. El equilibrio correcto sería desarrollar una tecnología para el bienestar, en la perspectiva de estar siempre bajo control y al servicio de los humanos.

Estas tecnologías serían entonces deseables en la medida en que permitirían responder a nuevos problemas en el mundo profesional.